Durante 20 años trabajó en una empresa menorquina dedicada a la confección con piel. En 2006 emprendió la aventura de montar su propio taller. La inspiración de sus creaciones se basa en elementos decorativos muy característicos de Menorca, como las barreras de acebuche, los faros, las lagartijas y los peces, entre otros. Los materiales que utiliza son diferentes tipos de pieles y tejidos.
En 2008, en reconocimiento al nivel alcanzado en su oficio, se le concedió el distintivo de marca de garantía “Artesania de Menorca”, otorgado por el Consell Insular de Menorca, lo que aporta un valor añadido a sus productos.
Todas las piezas que realiza llevan la etiqueta «Lin Marquès», su marca comercial



























